Despedida en el centro español de Liechtenstein, con raíces en la Costa da Morte

Despedida en el centro español de Liechtenstein, con raíces en la Costa da Morte
Rokiño, a la derecha, con los representantes del centro en la fiesta I Alejandra Plaza

El Principado de Liechtenstein, ese pequeño pero vibrante microestado enclavado entre Suiza y Austria, se ha convertido en el hogar de una comunidad gallega que, desde hace ya décadas, ha sabido mantener sus raíces, su  lengua y sus tradiciones. En el corazón de esta comunidad, el Centro Español Apóstol Santiago ha sido más que un lugar de encuentro; ha sido una pequeña embajada, principalmente de la Costa da Morte, un refugio de hermandad, sabores y recuerdos.


Por ello, la despedida de Ramón Dosil, más conocido como Moncho, como regente del centro, no podía ser menos que una celebración apoteósica, cargada de emoción y gratitud. Ramón,  con una trayectoria de dieciséis años en la emigración y una vida profesional ligada a la construcción, pasó trece de esos años en Suiza antes de trasladarse a Liechtenstein. Desde la inauguración de la nueva sede del centro en Bendern en 2021, ha dedicado sus fines de semana y festivos a abrir las puertas de par en par para todos los que querían disfrutar de la compañía, la gastronomía y las tradiciones de su tierra.

 

Comida y música


La fiesta de despedida de Moncho fue una muestra de cariño y reconocimiento sin precedentes. No cabía ni un alfiler en el recinto, con un público que llenó el espacio desde el inicio hasta el final del día. El menú de la jornada fue digno de una gran romería gallega: más de 40 kilos de costilla y criollos distribuidos por la empresa gallega asentada en Zúrich, La Bodeguilla, merluza y un sinfín de delicias típicas que deleitaron a los comensales. Todo esto enmarcado por el idílico paisaje alpino, con sus montes nevados y verdes praderas, otorgando un aire mágico a la celebración.

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Una churrascada en el centro español I Alejandra Plaza 


La música tampoco faltó. Dj Rokiño, de gira por Suiza, se sumó al evento para poner la nota festiva y hacer vibrar a los asistentes, muchos de ellos viejos amigos y conocidos que quisieron despedirse de Moncho de la mejor manera posible: bailando y brindando por los buenos tiempos compartidos. 


El presidente de la entidad, Manuel Figueroa, natural de Ozón, Muxía, y casado con una emigrante de Cerceda, tomó la palabra para expresar el profundo agradecimiento de la comunidad hacia Ramón. Destacó no sólo su compromiso incansable con el centro sino también su calidad humana y la amistad forjada a lo largo de los años. Recordó también que las entidades en el exterior atraviesan tiempos difíciles, donde el relevo generacional es un desafío cada vez mayor.


Afortunadamente, el testigo no quedará vacío. Luis Nava, de origen asturiano y cocinero de profesión con gran experiencia en Suiza, asume la responsabilidad de seguir con el legado. Durante el último mes ha trabajado codo con codo con Ramón para garantizar una transición fluida y asegurarse de que el espíritu del centro continúe intacto.


Con lágrimas en los ojos y voz entrecortada por la emoción, Moncho colgó el delantal por última vez en el centro Apóstol Santiago, agradecido por el apoyo, el cariño y los momentos inolvidables vividos. Su legado permanecerá en cada rincón del centro, en cada comida compartida y en cada encuentro festivo. La comunidad gallega en Liechtenstein no olvidará su entrega y pasión, y aunque su etapa aquí llega a su fin, su huella seguirá presente en cada rincón de esta pequeña pero entrañable embajada de la Costa da Morte en tierras alpinas. 

Despedida en el centro español de Liechtenstein, con raíces en la Costa da Morte

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