La situación en el CPI O Cruce de Cerceda ha alcanzado un punto crítico tras los daños sufridos por el centro a raíz del temporal Martiño, que azotó la zona durante la madrugada del pasado 20 de marzo. La ANPA del colegio ha anunciado su apoyo a la concentración convocada para este lunes (9.50 horas) a las puertas del centro con el objetivo de visibilizar lo que consideran una situación de emergencia educativa.
Aunque los desperfectos provocados por el temporal actuaron como desencadenante, la ANPA recuerda que los problemas estructurales del colegio son anteriores y vienen de lejos. “Había clases nas que literalmente chovía dentro, o que provocaba humidades importantes en todo o edificio”, denuncian desde la asociación. Además, mencionan que en el patio cubierto de primaria también se producen filtraciones debido al deterioro de la cubierta. Estas condiciones evidencian lo que definen como un “estado de abandono” que arrastra el centro desde hace años.
Recuerdan que desde 2019 existe un compromiso verbal por parte de la jefatura territorial de Educación para acometer una reforma integral del centro. Sin embargo, esta promesa nunca se concretó en hechos ni en plazos, a pesar de que el deterioro del edificio ha ido empeorando.
La situación se agravó tras el paso del temporal Martiño, que obligó a suspender las clases los días 20 y 21 de marzo. Sin embargo, la Consellería de Educación decidió reanudar la actividad lectiva el lunes 24 de marzo, una decisión que desde la ANPA consideran precipitada y, a la luz de los hechos posteriores, incluso negligente.
Según explican, el propio informe de Inspección Técnica redactado el 26 de marzo por la Consellería reconoce que “as condicións meteorolóxicas non permitiran ata a tarde do martes, 25 de marzo a evaluación técnica das condicións do edificio”.
Esa inspección reveló nuevos problemas, entre ellos el riesgo de derrumbamiento de un muro que separa el edificio de la ESO del de Primaria, lo que obligó a realizar nuevas reubicaciones de aulas. Actualmente, parte del alumnado ha sido desplazado a otros espacios como el centro cívico y el gimnasio municipal, mientras continúan las obras en las instalaciones originales.
En este contexto, la ANPA denuncia que “a seguridade e calidade educativa dos nosos fillas e fillos está en xogo”, y exige a la administración educativa respuestas claras y actuaciones inmediatas.
Reclaman una reforma integral que adapte el centro a las necesidades educativas del siglo XXI, una planificación concreta de las obras en curso, la reubicación de los estudiantes en espacios dignos, así como la elaboración de un informe técnico independiente que certifique el estado real del edificio. Además, solicitan conocer el plan de emergencia y contingencia tanto para el alumnado desplazado fuera del centro como para quienes continúan en el interior del edificio, donde conviven con los trabajos de reparación.
La preocupación de las familias no solo gira en torno a la situación actual, sino también al futuro inmediato del centro, en el que cursan estudios más de 400 alumnos y alumnas de todas las etapas obligatorias. Las dificultades para garantizar condiciones mínimas de seguridad y confort, unidas a la falta de comunicación clara por parte de la administración, han disparado el malestar.
Desde la ANPA subrayan que su objetivo no es la confrontación, sino la defensa del derecho de sus hijos e hijas a recibir una educación segura y de calidad. Por ello, consideran indispensable una mayor implicación por parte de la Consellería, a la que instan a dejar atrás la improvisación y abordar con seriedad la reforma del CPI O Cruce.